sábado, 2 de enero de 2016

VIH y SIDA: diferenciemos entre infección y enfermedad



Todos sabemos de la existencia del Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) y del Síndrome de InmunoDeficiencia Adquirida (SIDA) pero es importante saber que padecer SIDA y ser seropositivo no es lo mismo.

¿Qué es el Sistema Inmunitario?

El Sistema Inmunitario (S.I) es el conjunto de tejidos, células y moléculas responsables de la inmunidad (la protección frente a agentes extraños y perjudiciales) y su respuesta colectiva y coordinada frente a la entrada en el organismo de ciertas sustancias extrañas se denomina respuesta inmunitaria.

Para poder llevar a cabo esta respuesta inmunitaria nuestro organismo cuenta con células del sistema inmunitario, entre las que destacan los linfocitos y los glóbulos blancos.

Diferencia entre VIH y SIDA

síntomas del SIDAEl Virus de Inmunodeficiencia Humano o VIH es un virus que se encarga de atacar a unas células llamadas linfocitos T cooperadores encargadas de activar las células T, B y NK para que se de la respuesta inmunitaria y poder combatir las infecciones y las enfermedades. Como consecuencia, una infección por VIH deja a la persona vulnerable ante enfermedades graves al ser atacado su sistema inmunitario.

Se dice que una persona es seropositiva cuando ha sido infectado por el VIH y aparecen los anticuerpos (aparecer tras 1-3 meses desde el momento de infección)

El Síndrome de InmunoDeficiencia Adquirida o SIDA, es la enfermedad propiamente dicha. Es la fase en la que tras una intensa replicación viral aparecen todo tipo de infecciones oportunistas. Ya se presentan síntomas como afta (crecimiento excesivo de hongos), neumonía, tuberculosis, toxoplasmosis, sarcoma de Kaposi, cáncer de cuello uterino...

Transmisión del VIH

Para que el VIH pueda infectar a una persona con éxito es necesario una cantidad de virus suficiente para que las posibilidades de que las partículas virales lleguen a su objetivo sean elevadas.

El VIH se transmite
El VIH NO se transmite
Al mantener relaciones sexuales, cuando al menos una de las personas está infectada, sin la protección adecuada donde haya intercambio de: sangre, semen, fluidos vaginales y líquido preseminal.
Por lo que el sexo vaginal, anal y oral SIN barreras de protección implica riesgo de transmisión del VIH y, además, de otras ITS como la sífilis, gonorrea, virus de papiloma humano, herpes, etc.
Utilizando siempre el preservativo masculino o femenino en las relaciones sexuales donde exista penetración anal o vaginal, desde el inicio hasta el final de las mismas, evitando el contacto con el fluido vaginal y el semen.
Durante el embarazo, el parto o la lactancia, una mujer infectada puede transmitir el VIH a su hijo si no se ha sometido a tratamiento antirretroviral para reducir el riesgo de transmisión al feto.
Practicando el sexo oral con barreras de protección. No compartiendo juguetes sexuales y utilizando guantes de látex y extremando el cuidado en las penetraciones anales o vaginales realizadas con el puño u otros objetos.
A través de transfusiones de sangre y todos sus hemoderivados. Está vía de transmisión está prácticamente erradicada en los países desarrollados pero existe riesgo en países con sistemas sanitarios deficientes en los que estos productos no están sometidos a controles garantizados.
No intercambiando agujas ni ningún otro material de inyección. Utilizando siempre material desechable estéril o esterilizándolo adecuadamente después de cada uso.
Compartir jeringuillas o agujas con otras personas para el consumo de sustancias tóxicas. En este proceso lo que se produce es intercambio de pequeñas cantidades de sangre, pero que resultan suficientes para producir una infección.
Esta vía también comporta el riesgo de adquirir Hepatitis C. La coinfección por VIH y Hepatitis C empeora en gran medida el pronóstico de salud y la respuesta a los tratamientos antirretrovirales.
Evitando ejercer la lactancia aquellas mujeres infectadas, aunque estén bajo tratamiento antirretroviral. Durante el parto el riesgo se puede reducir si se practica una cesárea como alternativa al parto natural.

¿Cómo prevenir?

La prevención es lo más importante y para ello las recomendaciones son:
  • Usar el preservativo (tanto masculino como femenino) en las relaciones sexuales con penetración. En la penetración anal es recomendable el uso de lubricantes no grasos, es decir, hechos a base de agua, además del uso del preservativo. (Ver: PROTÉGETÉ, PROTÉGEL@: enfermedades de transmisión sexual)
  • Usar material estéril y evitar el uso compartido de jeringuillas, agujas y otros útiles de inyección en el consumo de drogas inyectadas.
  • Usar instrumentos para perforar la piel de un solo uso o estériles (pendientes, pearcings, material de tatuaje...)
  • No compartiendo cuchillas de afeitar ni cepillos de dientes.
En la actualidad, gracias a los tratamientos antirretrovirales, una madre con VIH correctamente tratada podrá tener un embarazo y un parto sin problemas y su bebé podrá nacer sin infectarse. Durante el período de gestación y el parto la madre es tratada con Zidovudina.

No olvidar, que una persona ya sea con VIH o SIDA, con los tratamientos actuales, puede llevar una vida normal como cualquier otra persona.

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